Matia es “el alma” de todo esto, “el artista”, con todo lo que ese término lleva intrínseco. Su mejor forma de expresarse es a través de sus manos y su arte.
Italiano de origen, estudió en el Instituto de Arte y trabajó como carpintero durante algunos años. Desde muy joven ha sido un enamorado del surfing y se inició en la competición enseguida; incluso llegó a participar en un mundial en Brasil, representando a su país.
Viene del Mediterráneo, lo que le obliga a ser un surfista nómada, condenado a devorar kilómetros, coger aviones, viajar y explorar el mundo en busca de olas.
Su pasión por el surf lo llevó a pasar varios veranos en Cantabria con sus colegas, viajando en autostop, con poco dinero, durmiendo en tienda de campaña y pasando todo el día en la playa surfeando. Allí empezó a hacer amigos hasta que decidió mudarse en 2004 en busca de trabajo, cuando un día, en la playa, Hugo López, de Full&Cas, le ofreció empezar a trabajar en su taller.
Fue así como comenzó su andadura en el mundo de la fabricación de tablas de surf, escoba en mano y metiendo foams en la máquina de CNC. Poco a poco, Hugo, viendo su potencial, fue aumentando sus responsabilidades, desde pintor hasta convertirse en el hombre para todo (shapear, lijar, laminar, etc.).
A finales de 2020, tras un “zasca” que le dio la vida, decidió emprender y crear su propio taller, a su manera, con sus reglas, para hacer lo que realmente le gusta: tablas clásicas inspiradas en los grandes shapers de los pequeños talleres californianos.
Es aquí donde, con la ayuda y el apoyo de su familia, y junto a su amigo Ximo Bosch, decide lanzar su nuevo proyecto: “HAPPYBAY”.